El género de la palabra Internet es ambiguo según el Diccionario de la Real Academia Española. Es común escuchar hablar de "el Internet" o "la Internet". Algunas personas abogan por "la Internet", pues Internet es una red, y el género de la palabra es femenino. El artículo se utiliza como calco del inglés, the Internet, sin embargo, tampoco es necesario en castellano. A pesar de que normalmente se repita mucho lo de la gran red, la red de redes, Internet no es una red, sino un conjunto de ellas -un conjunto enorme, por cierto- pertenecientes a muchos ámbitos: universidades, empresas, gobiernos, centros de investigación, etc.
Internet engloba múltiples servicios, que si bien hace años estaban muy desperdigados y para poder hacer uso de ellos debían utilizarse muchos programas distintos, hoy día la web los ha ido acaparando poco a poco.
Una de sus mayores ventajas -para unos- o inconvenientes -para otros- es que nadie la controla, ni puede controlarla de forma global.
Para algunos autores, Internet es un acrónimo de INTER-conected NET-works (Redes interconectadas).
Internet utiliza el protocolo (aunque mejor habría que decir conjunto de protocolos) TCP/IP.
El derecho a través de Internet ha evolucionado muy rápidamente,
configurándose nuevos delitos, como el delito de estafa informática, el
spamming, el plagio informático, o plagio de páginas webs, delitos
contra el derecho al honor o a la imagen. Pero también en el mundo del
Derecho Civil o incluso del Mercantil, se ha desarrollado gracias a
Internet, así tenemos los contratos de hosting, contratos de elaboración
de páginas web, y las compra-venta realizadas a través de las múltiples
páginas Web, donde se compra y vende todo tipo de mercancía.