Contratos informáticos: Hosting, outsourcing, creacion web

  1. Contratos Informáticos y su fundamento
  2. Tipos de contratos informáticos
  3. El consentimiento en el contrato informático
  4. La jurisdicción y cumplimiento del contrato informático
  5. La nulidad en el contrato informático

Contratos informáticos 

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Los contratos informáticos, llamados así, por la relación que tienen con el ámbito informático, entre los que podemos citar, el contrato de hosting, el de elaboración de página web, el de mantenimiento, el de SEO, el de outsorucing, el de compraventa online, y un sin fin de contratos que se elaboran en el mundo informático.

Según lo establecido en la LCE los contratos celebrados por vía electrónica producirán todos los efectos previstos por el ordenamiento jurídico, no siendo necesario para su validez nada más que los requisitos generales para su celebración por otro medio no electrónico, sin necesidad, siquiera, del previo acuerdo de las partes para la utilización de estos medios.

No será de aplicación a los contratos relativos al Derechos de familia y sucesiones.

El soporte electrónico en el que conste un contrato celebrado por vía electrónica será admisible en juicio como prueba documental.

Clase de contratos informáticos

Entre los contratos de tipo informático, podemos citar los siguientes:

Derechos básicos de los consumidores 

Los consumidores finales gozan de una protección especial en nuestro ordenamiento jurídico, protección que se fundamenta en el reconocimiento de unos derechos básicos para todos los consumidores, que en el caso del comercio electrónico se ha visto reforzada por las especiales características del mismo.

Comunicaciones comerciales y contratación electrónica. El spamming

Respecto a las comunicaciones comerciales, hay que destacar su prohibición cuando se realizan a través del correo electrónico y no han sido previamente solicitadas.

El envío masivo, indiscriminado y no solicitado de publicidad a través de correo electrónico, conocido con el término de spamming, ha sido objeto de múltiples polémicas, estableciéndose dos soluciones, la primera centrada en que la persona que no quiera recibir este tipo de publicidad, pueda quedar inscrita en un registro establecido al efecto, pero realmente en la LCE se prohíbe el spamming, contemplando sanciones de cuantía elevada.